La multitarea, no tan buena como parece

Ser multitarea parece ser una virtud a ojos de muchos; incluso hay quien puede mirarte con admiración cuando sigues una conversación al mismo tiempo que con una mano retuiteas algo y con la otra, anotas una idea para tu blog. Seguro que te sientes identificado con estas actitudes, ¿pero sabías que no es nada bueno para ti acostumbrarte a la multitarea?

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En realidad, no estamos preparados para la multitarea y estoy segura de que en algún momento te has dado cuenta. El cerebro trabaja mejor cuando se focaliza en una sola cosa y el estar prestando atención a diez cosas al mismo tiempo -en tu caso quizá sean diez notificaciones de redes sociales sonando en tu móvil, al menos es lo que me pasa a mí- lo único que hace es que el cerebro se disperse y no funcione a pleno rendimiento.

Cuando nos ponemos modo “multitarea”, creemos que estamos siendo muy productivos pero en realidad lo único que estamos haciendo es saltar de una tarea a otra rápidamente sin centrarnos al 100% en lo que hacemos. Eso supone, además, una especie de corte de atención. ¿Qué pasa si abres y cierras una y otra vez el grifo del agua caliente? Que nunca vas a tener un chorro de agua caliente, como mucho tibia. ¿Me vas entendiendo?

La multitarea y el cerebro

Al parecer, si la multitarea nos resulta satisfactoria es por la dopamina, una sustancia placentera con la que nos premia nuestro cerebro cada vez que terminamos algo: responder un email, escribir un tuit, programar una publicación… Con lo cual, si en una hora completamos rápidamente ocho acciones, serán ocho dosis de adictiva dopamina para nuestro cerebro.

La multitarea, además de la dopamina, también segrega otra hormona menos placentera: el cortisol, la hormona del estrés. Reconócelo: estar con un móvil en cada mano y pendiente de las notificaciones del Facebook en el portátil te hace sentir más productivo pero nada relajado, ¿no es así? Nuestro cerebro acaba exhausto si no le dejamos respirar ni un sólo momento en aras de una supuesta productividad.

¿La multitarea es productiva?

No nos engañemos: la multitarea acaba creándonos una falsa sensación de productividad pues aunque realmente acabemos las tareas más rápido, ¿de verdad lo hacemos con la misma calidad que tendrían si les hubiéramos dedicado el tiempo que merecen?

La multitarea nos lleva a situaciones como… “¿Qué foto escojo para el post? Bah, ésta misma”. Sí, hemos tardado menos de un minuto en escoger la foto, recortarla y publicarla. Sabes perfectamente que con unos minutos más habrías escogido una foto más idónea, la habrías retocado, quizá habrías añadido algo de texto motivacional… En fin, que habrías hecho mejor el trabajo.

Ser Community Manager y no ser multitarea: un desafío

Ser Community Manager es estresante, especialmente cuando manejas varios clientes y eso supone estar pendiente de un buen puñado de redes sociales. No estoy demasiado de acuerdo en fijar un horario para consultar las notificaciones. Especialmente en los casos en que las redes sociales son un medio de atención al cliente, lo ideal es poder responder lo antes posible para mejorar el engagement y no someter al cliente a un horario.

Sin embargo, sí que hay momentos en que no deberíamos estar pendientes de las redes sociales. Por ejemplo, si estamos tomando algo con amigos o si estamos en casa después de cenar viendo una película. Nosotros mismos tenemos que respetar nuestros ratos de ocio y reconozco que es muy complicado no alargar la mano para coger el móvil y ver qué se cuece, incluso aunque no suenen notificaciones.

Mi solución es un término medio: puedo consultar el teléfono y las notificaciones pero me reprimo para no responder a nada a menos que sea algo urgente e importante. De ese modo, me quedo tranquila al haberlo consultado pero no estoy ocupando mi tiempo respondiendo o retuiteando cosas que pueden esperar.

Las redes sociales son absorbentes y muy esclavas incluso para personas que las usan de forma personal; para quienes las usamos además de forma profesional pueden convertirse en una trampa en la que no debemos caer. No dejes que la pasión por tu trabajo se apodere de ti.

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Soy una chica multitarea: redactora, Community Manager, guía turística y además, historiadora. Curiosa y autodidacta por definición, jamás me quedo con una duda: busco y busco hasta que me quedo satisfecha. Puedes encontrarme también en Céltica Hispana, donde desarrollo mi faceta de historiadora hablando sobre los celtas de la Península Ibérica.

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6 pensamientos en “La multitarea, no tan buena como parece

  1. Petit Espagnol

    Un artículo muy interesante. Me viene a la cabeza mi abuela diciendo “el que mucho abarca, poco aprieta”. Cuando estudiaba periodismo tenía una sensación también parecida, me sentía como un “todólogo”, estudiaba de todo, pero no sabía de nada. Podía hablar de muchos temas, pero no llegaba a profundizar en ellos.

    Saludos!

    1. facebook-profile-pictureLaura Díaz Autor de la entrada

      ¡Hola, Petit Espagnol!

      ¡La sabiduría de las abuelas es infinita! A veces nosotros mismos nos cargamos de trabajo y no nos damos cuenta de que haciendo mil cosas a la vez es imposible que todas las hagamos bien, al menos los que somos meros mortales, jajaja. Es mejor planificar el trabajo: ganamos en productividad y nuestro cerebro descansa.

      Un saludo y gracias por pasarte a comentar 🙂

  2. Bea

    Hola Lauuriiii!!
    Fíjate, ayer me apliqué el cuento y fui muuuy productiva.
    Tenía que entregar un texto (sin fecha concreta, pero a sabiendas de que era importante) y me dije: a ver, Beita. Tienes que hacer esto, pero además quieres hacer aquello y lo otro.
    Prioricé y desterré la idea de la multitarea. Me concentré en un sólo trabajo y el resultado fue una tarea casi terminada y bien hecha.
    ¿Me quedan esas otras cosas pendientes? Sí. Pero estoy tranquila sabiendo que he hecho una apuesta segura.
    Hoy me quedaban unos pequeños flecos por repasar y he hecho lo mismo. Me he concentrado en ese trabajo. ¡Tarea finalizada y mañana será otro día!

    No sé si será la edad, pero últimamente me estoy tomando las cosas con mucha más tranquilidad y filosofía. Supongo que las circunstancias ayudan. Trabajo media jornada (4 horas) y en ese escaso período de tiempo hay que ser muy productivo y saber priorizar. 4 horas pueden dar mucho de sí ?

    Genial post, mi niña!!
    Un besazo!!

    1. facebook-profile-pictureLaura Díaz Autor de la entrada

      ¡Hola, guapaaaa!

      Me encanta verte aquí de nuevo y encima aportando como siempre, contando tus experiencias. Últimamente me he visto en algo parecido: muchos artículos que entregar, mucho trabajo por hacer, demasiados problemas personales… Con el agobio al máximo hasta que me he sentado y he establecido prioridades. De hecho, de ahí surgió la idea del post: es mejor ir terminando las cosas bien que dejarlas todas a medias y mal. Y por supuesto, el cerebro necesita descansar y relajarse para poder trabajar a pleno rendimiento.

      El problema es que parece que hacer mil cosas a la vez es el culmen de la productividad y no es así, nos estamos dañando a nosotros mismos con esas ideas y al final lo hacemos todo de forma mecánica y deprisa y corriendo. La organización es la mejor amiga de la productividad 🙂

      Un besazo muy grande, ya hablaremos 😉

  3. Borja Navarro

    ¡Pero que gran verdad!

    La verdad es que los que trabajamos con un ordenador tenemos decenas de distracciones que nos apartan del foco de nuestro trabajo.

    Correos electrónicos, whatsapp, llamadas, mil tareas por hacer, etc…

    Y oye, nunca me había parado a pensar de esa manera científica lo de por qué tendemos hacia la multitarea. ¿Así que hay hormonas implicadas? ¡Interesante!

    Pero tienes razón sobre todo en lo que dices de que estar a mil cosas a la vez es muy cansado para el cerebro.

    Además, cuando acaba el día y echo la vista atrás para ver qué es lo que he hecho hoy, me doy cuenta de que he tocado il palos pero que al final no he hecho casi nada.

    Ainss, tengo que mejorar en ésto jejeje.

    Un abrazo! 🙂

    1. facebook-profile-pictureLaura Díaz Autor de la entrada

      ¡Hola, Borja!

      Eso creo que nos ha pasado a todos, creer que hemos sido productivos porque no hemos parado y luego darte cuenta de que en realidad no has terminado nada, ¡horror!

      Lo mejor es tener una agenda, un planificador o una simple libretita y controlar qué hacemos y cuándo para realmente sacar las tareas adelante. Eso sí, hay que ser disciplinado 😛

      ¡Un saludo y gracias por comentar! 🙂

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